El verdadero conflicto de los Estados Unidos no es solo con Irán o Venezuela. Muchos analistas creen que la competencia más profunda en realidad es con China. Durante años, China ha estado comprando petróleo barato de Irán y Venezuela, a menudo a precios descontados. En el pasado, China absorbió una gran parte de las exportaciones de crudo de Venezuela, a veces utilizando “flotas fantasma” y reetiquetando envíos para evitar sanciones. China también ha sido uno de los mayores compradores de petróleo crudo iraní, a menudo comprándolo a un precio con descuento en comparación con los precios del petróleo global. Esto ha permitido a las refinerías chinas ahorrar miles de millones de dólares.
Otro factor importante es la moneda. Gran parte del comercio entre China, Irán y Venezuela se ha realizado en yuanes chinos en lugar de dólares estadounidenses, lo que desafía la dominancia del dólar en el comercio global. Debido a esto, las tensiones geopolíticas en torno a Irán y Venezuela a menudo se ven como parte de una competencia estratégica más amplia entre los Estados Unidos y China sobre energía, rutas comerciales e influencia financiera global. China ha criticado repetidamente las acciones de EE. UU. contra Irán y Venezuela, en parte porque la inestabilidad en esas regiones podría amenazar su suministro de energía.
En términos simples, la lucha no se trata solo de petróleo o sanciones, también se trata de quién dará forma al futuro orden global.