Cuando Bitcoin cayó por debajo de $80,000, internet presionó el botón de pánico, pero estaban mirando la pantalla equivocada. Vieron una vela roja; deberían haber visto un monitor cardíaco. El pulso es constante. El giro de la trama: rendimiento sobre precio. Mientras los titulares gritaban “crash”, el protocolo no parpadeó. La historia de Bitcoin no se escribe en valor fiat, se escribe en código que ignora sentimientos y apalancamiento. Los mineros no están empacando. Compiten más duro que nunca para asegurar el siguiente bloque. La matemática: 21,000,000 sigue siendo el único número que importa. En un mundo de impresión infinita, la escasez de Bitcoin es el verdadero protagonista.
Mi papá me acaba de enviar un mensaje diciendo que compró su primer Bitcoin hoy. Le pregunté por su frase semilla y me la envió. Tomé sus $100 de Bitcoin y lo envié a mi billetera. NUNCA le des tu frase semilla a nadie, ni siquiera a tu hijo. Lección 1, bienvenido a las trincheras amigo.$BTC $BTC