Hace unos días, mientras recogía un paquete, vi en la entrada de la comunidad un vehículo de entrega de paquetes no tripulado que se detuvo lentamente. Este vehículo puede reconocer rutas por sí mismo, evitar peatones y, al llegar, notificar al usuario para que recoja su paquete. Durante todo el proceso, casi no hay participación humana. Me quedé mirando sorprendido y de repente pensé en un problema: si algún día estas máquinas no solo pueden entregar mercancías, sino que también pueden recibir pedidos y ganar dinero, ¿cómo deberíamos regularlas?
De hecho, este tipo de cambio ya es cada vez más común. Ahora, muchas operaciones en grandes almacenes y puertos están altamente automatizadas, y muchos equipos no son controlados uno a uno por personas, sino que las tareas se distribuyen de manera uniforme a través de un sistema de programación. Las máquinas son responsables de la manipulación, clasificación y transporte, mientras que las personas más bien supervisan el funcionamiento del sistema en segundo plano. Si en el futuro estos dispositivos pueden recibir tareas directamente en la red, completar trabajos y luego liquidar automáticamente sus recompensas, entonces el rol de las máquinas podría cambiar: ya no serían solo herramientas utilizadas, sino que comenzarían a participar en un nuevo tipo de actividad económica.
Justamente pensando en esto, empecé a examinar proyectos como @Fabric Foundation . Esta red intenta establecer una infraestructura económica completa para las máquinas: si los dispositivos quieren recibir pedidos y ganar dinero en la red, primero necesitan depositar $ROBO como garantía de crédito, al mismo tiempo que generan datos verificables de manera continua a través de un entorno de seguridad de hardware. Una vez que el sistema detecta tareas anómalas o falsificación de datos, los activos en garantía serán automáticamente confiscados.
Mientras tanto, las transacciones entre máquinas pueden completar liquidaciones en tiempo real a través de monedas estables, y ROBO asume más el papel de seguridad en la red y garantía de confianza.
Muchas personas discuten sobre la industria de los robots y siempre comienzan hablando de cuán inteligente es la IA. Pero desde una perspectiva comercial real, lo que realmente decide si esta industria puede implementarse a gran escala, tal vez no sea el nivel de inteligencia, sino si ya existe una infraestructura como @Fabric Foundation que pueda proporcionar reglas y confianza para la economía de las máquinas.