
La caída de BNB por debajo de los 610 USDT este 15 de febrero no fue un evento aislado; fue el resultado de una "tormenta perfecta" que venía cocinándose desde finales de 2025. Si analizamos el panorama, hay tres puntos clave que explican por qué el mercado se tiñó de rojo:
Apatía en el sector minorista: A diferencia de otros ciclos, el entusiasmo por las altcoins está por los suelos. No hay liquidez y el inversor de a pie parece haber perdido el hambre por las jugadas especulativas.
Acorralados por los derivados: El sentimiento bajista es innegable. Las tasas de financiamiento negativas y el aumento agresivo de posiciones en corto muestran que los traders están apostando fuerte a que el precio seguirá cayendo.
El factor "miedo" macro: Entre la presión regulatoria que no da tregua a los exchanges y una Reserva Federal que sigue enviando señales de endurecimiento, los inversores grandes prefieren no arriesgar.
En resumen: Lo que vimos fue un efecto dominó. Las salidas constantes de dinero en los ETFs de Bitcoin arrastraron el ánimo general, lo que activó los stop-loss de las ballenas y generó una cascada de liquidaciones que BNB no pudo aguantar.

