Esta mañana, los informes confirmaron que el grupo de ataque del portaaviones (AUG) comandado por el USS Abraham Lincoln (CVN ‐72), propulsado por energía nuclear, se ha retirado varios cientos de kilómetros al suroeste del Golfo Pérsico.

Seamos sinceros: esto no es una suspensión de los preparativos para un ataque a Irán.

Es una retirada táctica, un recalculo forzado por la realidad.

La razón más probable de la retirada es una cuestión simple: la supervivencia. Permanecer más cerca pondría al grupo del portaaviones directamente al alcance de las armas antibuque iraníes más peligrosas, incluyendo los misiles balísticos Khalij Fars y Hormuz ‐2 (con un alcance de 300-350 km, con seguimiento electroóptico), así como las familias de misiles Fateh ‐313 y Zolfaghar y muchos sistemas antibuque subsónicos. Este movimiento también potencialmente reduce la exposición a amenazas avanzadas, como el YJ ‐18 chino, si Irán los posee o los recibe.

Los informes indican que el grupo de ataque se ha movido detrás de las montañas de Omán, sugiriendo un esfuerzo deliberado de la Marina de los Estados Unidos para ocultar la formación del portaaviones del radar iraní y los sistemas de monitoreo electroóptico ubicados en el terreno montañoso. En otras palabras, la marina de guerra más poderosa del mundo ahora utiliza la geografía como cobertura.