En estos días pantanosos, ya he perdido cualquier esperanza de cambiar mi destino. He oído a la gente decir que las personas de abajo quieren romper las cadenas del destino, y solo pueden hacerlo arriesgándose a comerciar y a jugar. Pero hoy, para mí, esos lejanos "cambios de destino" son solo palabrería vacía. Mi única obsesión en este momento es luchar con todas mis fuerzas para sobrevivir, pagar mis deudas poco a poco, permitiéndome respirar un aire seguro y asegurando que mi familia no tenga que vivir con miedo. Este objetivo que parece humilde es, sin embargo, todo el coraje que necesito para superar cada noche y día difíciles.