¿La llegada de Walsh: es un “desastre” o una “larga adaptación”?

Si la nominación final es Kevin Walsh, la situación es más complicada de lo que parece, no todo son malas noticias:

Dolor a corto plazo (negativo): Walsh es conocido como el ejecutor de la “disciplina monetaria”. Tiende a mantener altas tasas de interés e incluso a subir tasas en caso de un repunte de la inflación. Esto drenará directamente la liquidez del mercado de criptomonedas, llevando a liquidaciones de apalancamiento y caídas de precios.

Largo plazo sutil (neutral/positivo): A pesar de ser un halcón, él reconoce a Bitcoin como un “almacén de valor similar al oro”. Al mismo tiempo, la agenda general del gobierno de Trump es promover la desregulación (como impulsar el comercio de margen en efectivo y clarificar los límites regulatorios). Esto significa que, incluso si la política monetaria se endurece, los beneficios en términos regulatorios (como la aprobación de ETFs y la clarificación legal) podrían compensar parte de los efectos negativos de la política monetaria.

Institucional: el impacto potencial de los ejecutivos de BlackRock

Otro candidato oscuro que merece atención es el ejecutivo de BlackRock, Rick Rieder.

Absolutamente positivo: él posee Bitcoin personalmente, lo ha llamado públicamente 'el oro del siglo XXI' y cree que debe incluirse en las carteras de inversión institucionales.

Si asume el cargo, abrirá directamente el canal entre los gigantes financieros tradicionales y la Reserva Federal, acelerando enormemente la entrada de fondos de pensiones e institucionales de billones de dólares en el mercado de Bitcoin y Ethereum.