La liquidación de los bonos del Tesoro de Pekín para acumular oro es una señal clara de que la confianza en el dólar está erosionándose seriamente. Cuando los bancos centrales comienzan a dudar de la moneda de reserva del mundo, los inversores pasivos tienen todas las razones para asegurarse de que sus carteras estén verdaderamente diversificadas contra el riesgo de divisas. El fin de la hegemonía del dólar ya no es una teoría; es una estrategia de política deliberada.