Según informes emergentes, Donald Trump está considerando dos acciones extremas contra Irán, y cualquiera de ellas podría acercar al mundo a un conflicto importante.
Primera opción:
Una posible guerra de petroleros, incluida una bloqueo naval destinado a asfixiar las exportaciones de petróleo de Irán. Tal movimiento podría interrumpir severamente los mercados energéticos globales y arrastrar a múltiples naciones a una confrontación más amplia.
Segunda opción: mucho más explosiva:
Dirigiéndose directamente a la alta dirección de Irán. Los expertos en seguridad advierten que esto casi seguramente desencadenaría una represalia inmediata, incluidos ataques a bases militares de EE. UU. y aliados en todo Oriente Medio.
Los analistas dicen que ambos caminos conllevan un enorme riesgo. Una sola decisión podría desencadenar una guerra regional a gran escala, hacer que los precios del petróleo se disparen y desestabilizar los mercados globales ya frágiles.
Esta es la razón por la que el miedo se está propagando rápidamente. Cuando el poder, la presión y el orgullo colisionan, un error de cálculo puede cambiar la historia.
Todos los ojos están ahora puestos en Trump, porque esta decisión podría remodelar el orden global



