La lección aprendida de el tío Buffett:

El mercado no perdona a quienes lo manejan con emociones. Si tienes una acción y no puedes soportar ver cómo su precio baja, el problema está en ti, no en la acción. La verdadera comprensión comienza con el conocimiento de la empresa detrás de la acción; y la inversión no es una carrera de velocidad, es una prueba de paciencia y equilibrio. Y quien entiende esto, no temerá las fluctuaciones, al contrario, se beneficiará de ellas y las aprovechará.