A pesar de que Donald Trump intenta presentarse como un “presidente pro-cripto”, sus acciones y decisiones recientes muestran lo contrario: ha sido uno de los mayores factores de inestabilidad en el mercado global de criptomonedas. El discurso populista de apoyo al sector oculta medidas y declaraciones que, en la práctica, crean pánico, manipulan expectativas y alejan a los inversores institucionales.

1. Un discurso que no concuerda con la práctica

Trump siempre tuvo una relación tumultuosa con el universo cripto.

Durante su primera presidencia, llamó al Bitcoin “fraude” y afirmó que las criptomonedas “no son dinero real”.

Cuando regresó al poder en 2025, prometió una nueva era de libertad digital — pero las acciones reales han estado marcadas por contradicción y oportunismo político.

• Sus órdenes ejecutivas que supuestamente “liberan el mercado cripto” son vistas por analistas como gestos simbólicos, sin impacto estructural.

• El desmantelamiento de unidades de fiscalización de fraudes cripto dentro del Departamento de Justicia abrió espacio para aumentos en estafas y manipulaciones — debilitando la confianza pública en el sector.

• La propuesta de crear una “Reserva Estratégica de Bitcoin” fue recibida con escepticismo: concentrar activos descentralizados en manos del Estado va en contra del propio principio del Bitcoin, transformándolo en una herramienta geopolítica y especulativa.

Trump no defiende la descentralización — él defiende el control, y ahora usa el sector cripto como otra frente de poder político y mediático.

2. El impacto destructivo de sus decisiones económicas

El caso más reciente — en 10 de octubre de 2025 — dejó claro cómo el presidente puede ser un enemigo directo de la estabilidad cripto.

En un simple post en las redes sociales, Trump anunció tarifas del 100% sobre productos tecnológicos de China, alegando “defensa de los empleos americanos”.

El resultado fue inmediato y devastador:

• El Bitcoin se desplomó más de 8% en pocas horas, arrastrando a Ethereum y todo el mercado junto.

• Se liquidaron alrededor de US$ 19 mil millones en posiciones — un verdadero “apagón financiero” en el ecosistema cripto global.

• Las exchanges tuvieron bloqueos, órdenes automáticas de liquidación y caída abrupta de liquidez.

Todo esto por causa de un único pronunciamiento impulsivo, sin ninguna coordinación previa o análisis de impacto.

El mercado reaccionó como reacciona ante un enemigo: en pánico y desconfianza.

La inestabilidad política y económica causada por Trump tiene efecto directo sobre la confianza de los inversores, que comienzan a temer que cualquier tweet o conferencia de prensa pueda provocar otro colapso.

3. Manipulación y oportunismo: el juego peligroso

Hay quienes dicen que Trump usa el mercado como instrumento político.

Cuando quiere presionar a adversarios internacionales, o generar titulares internos, lanza medidas que desestabilizan el mercado — especialmente el de activos digitales, más volátil y sensible.

Los analistas observan que grandes inversores (los famosos whales) y fondos cercanos al gobierno suelen aprovechar las caídas bruscas para recomprar activos a precios bajos.

Esta dinámica alimenta teorías de manipulación coordinada, donde el caos es intencional y beneficia a pocos.

Además:

• El desmantelamiento de la unidad de delitos financieros digitales debilitó la lucha contra pump & dump, wash trading y spoofing — prácticas que manipulan precios artificialmente.

• El discurso anti-China y pro-nacionalismo económico provoca incertidumbre global, empujando capitales fuera de los EE. UU., incluido el sector cripto.

Trump se presenta como defensor del “libre mercado”, pero en la práctica actúa como un agente de inestabilidad y concentración de poder financiero.

4. El paradoja Trump: “cripto-libre” bajo control estatal

Otro punto crítico es la contradicción entre el discurso de libertad cripto y el avance del control estatal sobre el ecosistema.

Con la creación de una “Reserva Digital Nacional”, el gobierno americano puede pasar a poseer enormes cantidades de Bitcoin y otros activos — lo que centraliza el poder sobre algo que debería ser descentralizado.

Esto abre margen para:

• Manipulación de oferta (vendiendo o reteniendo activos conforme a conveniencia política);

• Uso geopolítico de criptos como “armas económicas”;

• Creación de dependencia estatal sobre un sistema que nació precisamente para ser libre del Estado.

Trump, en este sentido, se convierte en la antítesis de los valores originales de la Web3 — libertad, transparencia y descentralización.

5. Conclusión: el enemigo disfrazado de aliado

Trump entiende el poder simbólico de las criptomonedas, pero no cree en sus principios.

Él explora el sector como instrumento político, no como innovación de libertad.

Su comportamiento errático y sus políticas impredecibles han causado más daños que avances reales.

El resultado es claro:

• Volatilidad extrema;

• Caídas billonarias;

• Desconfianza global sobre la estabilidad americana;

• Y la creciente percepción de que el “aliado de las criptos” es, en realidad, un enemigo disfrazado.

Trump no está luchando por la revolución cripto — él está tratando de controlarla.