He notado que algo está cambiando en las criptomonedas últimamente. Más personas a mi alrededor están dejando que los bots manejen las cosas—intercambios, movimientos de liquidez, incluso estrategias enteras. Al principio sonaba conveniente, pero también me hizo preguntarme algo simple.
Si un programa mueve tu dinero, ¿quién es realmente responsable de esa decisión?
Esa pregunta me llevó a investigar Fabric Protocol. La idea es bastante sencilla: los sistemas automatizados deben tener identidades, reglas y registros claros de lo que hacen. No bots más inteligentes, solo más transparentes.
A medida que la automatización crece en las criptomonedas, tal vez el verdadero desafío no sea la velocidad o el beneficio.
Tal vez sea asegurarnos de que aún podamos entender lo que están haciendo las máquinas.