El humo llenó la capital iraní, Teherán, el 8 de marzo de 2026, mientras los ataques israelíes apuntaban a depósitos de petróleo, dejando un rastro de destrucción y caos. Los ataques impactaron cinco instalaciones principales de almacenamiento de combustible, incluyendo el almacén de petróleo Aghdasieh y la refinería de Teherán, enviando gruesas nubes de humo negro al aire. La Sociedad de la Media Luna Roja Iraní reportó cuatro personas muertas y advirtió sobre hidrocarburos tóxicos, azufre y óxidos de nitrógeno en el aire, planteando riesgos para la salud de los residentes ¹ ² ³.
Los ataques interrumpieron la distribución de combustible, con el gobernador de Teherán anunciando interrupciones temporales. El impacto ambiental es severo, con lluvia ácida y contaminación del aire afectando a la ciudad de 10 millones. La comunidad internacional ha condenado el ataque, con países como Suiza, Bélgica, Francia y Noruega expresando preocupación ² ⁴ ⁵.
La situación sigue siendo volátil, con Irán amenazando con represalias y la comunidad global observando de cerca.