Esta mañana al abrir los ojos, la ola de caídas en el mercado asiático dejó a la gente atónita. No es un ajuste ordinario, es un "pequeño cisne negro" que se presenta de manera abrupta.
Debido al aumento de las hostilidades en Irán y los riesgos de bloqueo del estrecho de Ormuz, el precio del petróleo ha subido locamente más del 20%, el WTI se mantiene por encima de los 110 dólares. El oro, que inicialmente se consideraba un refugio seguro, ha colapsado debido al efecto de succión del fuerte dólar, cayendo un 1.8% en el día, por debajo de los 5100 dólares. Lo peor ha sido en los mercados de Asia-Pacífico, el índice compuesto de Corea del Sur cayó casi un 8%, activando un corte de circuito, y el Nikkei 225 también se desplomó un 7%. La única palabra que resuena en el mercado ahora es: pánico.
Cuando la lógica de activos del viejo mundo colapsa ante la geopolítica, debemos preguntarnos: ¿existe una lógica de productividad y colaboración que pueda salir de este caos y lograr un crecimiento "verificable"?
Esta es precisamente la respuesta que intenta proporcionar el Protocolo Fabric. Esta red global abierta, respaldada por la Fabric Foundation (@Fabric Foundation ), está proporcionando una base para la construcción y gobernanza de robots generales a través de cálculos verificables y una infraestructura nativa de agentes. En un mundo lleno de incertidumbre, esta solución de colaboración segura "humano-máquina" basada en un libro mayor público y combinando infraestructura modular, es mucho más resiliente que el frágil sistema de crédito tradicional.
Actualmente, ROBO, como el token nativo de este protocolo, impulsa la gobernanza y los incentivos económicos de todo el sistema. Los participantes obtienen recompensas al contribuir con recursos, haciendo que ROBO sea el vínculo entre los robots del mundo físico y la gobernanza digital. En medio de un mercado devastado y la falta de certeza, prestar atención a esta innovación tecnológica de base puede ser una mejor opción.
