En el $ROBO ese extremadamente elaborado libro blanco, la palabra "alineación" (Alignment) aparece con una frecuencia que inquieta.
Suena como un tipo de contrato afectuoso, como si las máquinas y los humanos estuvieran caminando de la mano hacia ese lejano lugar llamado "abundancia".
Pero si rasgas esas cubiertas matemáticas sobre "incentivos adaptativos" y "mecanismos de castigo", descubrirás que esta supuesta alineación es, en esencia, una extremadamente fría "adaptación a medida".
Para poder ganar esa pequeña recompensa en el protocolo llamado Fabric, debes asegurarte de que cada una de tus acciones y cada dato sean de "alta calidad".
Y la definición de "alta calidad" en el código nunca ha sido una creación brillante, sino que es absolutamente predecible, monótona y sin errores.
Se enseña a los robots a aprender de los humanos, pero también se está llevando a cabo a través de esa cadena de códigos de recompensa y castigo llamados ROBO, una masiva "ciber-domesticación" de la humanidad.
Para hacer que las máquinas sean más humanas, uno tiene que vivir primero como una máquina.
La "barandilla transparente" mencionada en el libro blanco, en realidad, se parece más a puertas estrechas invisibles.
Solo aquellos comportamientos más obedientes y que cumplen con las expectativas algorítmicas pueden pasar la verificación y convertirse en números palpitantes en el libro de cuentas.
En cuanto a esas intuiciones indescriptibles, esas torpes ternuras, esos ruidos emocionales que no pueden ser modularizados, todos son tratados como basura "no alineada" y formateados.
Esto no es un avance técnico, claramente es una "cirugía de lobotomía frontal" que se le está haciendo a toda la civilización humana con código.
Cuando este mundo finalmente logre una perfecta "alineación humano-máquina", puede que no sea porque las máquinas se vuelvan tan llenas de alma.
Sino porque aquellos que aún están vivos ya han sido entrenados para ser tan estables, monótonos y tristes como las máquinas.
Si tenemos que convertirnos en piezas para obtener ese supuesto "futuro sin carencias".
Entonces, ¿esta abundancia es en realidad una salvación para la civilización o un ajuste de cuentas colectivo para el alma?