Las redes distribuidas ayudaron a formar el temprano internet.
BitTorrent fue uno de los pioneros de ese movimiento.
En lugar de depender de servidores centralizados, los usuarios comparten archivos directamente entre sí.
Millones de participantes contribuyen con ancho de banda y almacenamiento para mantener la red en funcionamiento.
Con la integración de blockchain y los incentivos de tokens, ese ecosistema se vuelve aún más dinámico.
La infraestructura impulsada por la comunidad es poderosa — y BitTorrent continúa demostrando eso.