Mientras exploraba lo que Fabric Foundation está construyendo, comencé a pensar en algo interesante.
La mayoría de las conversaciones sobre IA se centran en cuán poderosos se están volviendo los modelos. Vemos un progreso constante en razonamiento, automatización y procesamiento de datos. Pero cuanto más pienso en ello, más me doy cuenta de que la inteligencia podría no ser el mayor desafío que se avecina.
El verdadero desafío podría ser la coordinación.
Hoy en día, la mayoría de los sistemas de IA funcionan de manera independiente. Una IA analiza datos, otra impulsa un chatbot y otra podría controlar un robot. Pero el futuro podría verse muy diferente, donde millones de agentes de IA y máquinas estén trabajando al mismo tiempo en diferentes industrias.
Por ejemplo, imagina un robot de almacén terminando una entrega, un sistema de IA verificando la tarea, otro procesando el pago y otro asignando el siguiente trabajo. Para que algo como esto funcione sin problemas, las máquinas necesitan una forma de comunicarse, coordinar tareas e interactuar económicamente.
Aquí es donde la idea de Fabric se vuelve interesante. En lugar de solo construir una IA más inteligente, están explorando la infraestructura que podría permitir que humanos y máquinas trabajen juntos en el mismo sistema.
Y esto se está volviendo más relevante a medida que crece la adopción de la IA. Algunos informes sugieren que el mercado de agentes de IA podría superar los $47B para 2030, lo que significa que el número de sistemas autónomos en la economía crecerá rápidamente.
Si eso sucede, necesitaremos sistemas que permitan a las máquinas identificarse, coordinar el trabajo y participar en la actividad económica de manera segura.
Proyectos como Fabric están comenzando a explorar esa capa.
Porque en el futuro, la mayor pregunta podría no ser cuán inteligente se vuelve la IA.
Podría ser cuán bien pueden trabajar juntas todas estas máquinas.
@Fabric Foundation #ROBO $ROBO