Mi verdadero y doloroso relato...

A las tres de la mañana, la fría y brillante luz de la pantalla del teléfono se clava en mis ojos. Miro el último correo de liquidación, mis manos no dejan de temblar...

Pensé que esta era mi última oportunidad para salir adelante, pero no sabía que se convertiría en el empujón que me llevaría al abismo.

Todos mis fondos han desaparecido, no son solo números, son mis ahorros de cinco años, lo que he ahorrado a costa de privaciones, es el pago inicial que planeaba usar para comprar una casa para mis padres, y también es toda mi esperanza para el futuro.

Ahora, estoy sentado en una habitación oscura, mirando una cuenta bancaria vacía, ni siquiera sé dónde conseguir el alquiler y las facturas de mañana, en la nevera solo queda medio litro de leche caducada, y ni siquiera tengo el valor de bajar a comprar un almuerzo.

No debí operar con un alto apalancamiento, no debí seguir aumentando mis posiciones cuando estaba emocionalmente afectado. Miro mi reflejo en el espejo y ya no recuerdo la última vez que sonreí de corazón.

Esta es mi última muestra de dignidad al escribir estas líneas, no es para buscar compasión, solo espero que todos puedan aprender de mi experiencia...

Si aún puedes disfrutar de una buena comida, aunque sea con un pequeño donativo, eso podría evitar que pase la noche en la miseria.

Solo quiero seguir viviendo.

Gracias a todos, y también deseo que todos puedan sobrevivir en este mundo de criptomonedas.