Nunca he creído que el destino pueda derrotar a una persona con carácter. La riqueza se puede recuperar, una carrera puede resurgir, y los viejos amigos se pueden volver a encontrar.
Caminar por el fango, desviarse del camino, son parte de la vida.
No hay necesidad de sentirse perdido o arrepentido, simplemente hay que seguir adelante.
Una persona debe tener un espíritu de no rendirse.
No hay caminos cerrados para un guerrero, todos son acantilados para un cobarde.