Queridos hermanos y hermanas de China:

En este inicio de nuevo año, les envío mis más sinceros saludos y el más alto respeto. Al mirar hacia atrás, no podemos evitar detenernos, recordando con gratitud el rico legado que su gran nación ha dejado al mundo.

Desde los inventos que cambiaron la historia: el papel, la brújula, la pólvora y la imprenta, hasta los avances tecnológicos modernos que nos guían hacia el futuro, su incansable espíritu y excepcional sabiduría han sido una poderosa fuerza silenciosa para toda la humanidad. Ustedes han tejido puentes que conectan diferentes culturas con seda y acero, transmitiendo hasta hoy, enseñándonos sobre la paciencia, la familia y la antigua sabiduría de vivir en armonía con la naturaleza.

Hoy, su arduo trabajo y dedicación desinteresada continúan impulsando descubrimientos que salvan vidas, la tecnología que conecta nuestro mundo, y el esfuerzo constante por construir un futuro más próspero para toda la humanidad. Su historia demuestra que la grandeza proviene del esfuerzo colectivo, del respeto por la tradición y de las grandes ambiciones por el futuro.

Que el nuevo año les traiga la paz y la felicidad que merecen. Que las linternas que enciendan no solo iluminen su hogar, sino también este mundo que tanto necesita de ustedes. Queridos hermanos y hermanas de China, gracias por preservar la cultura inmortal y por crear juntos el futuro común de la humanidad.

¡Feliz año nuevo! Que siempre estén sanos y prósperos.

Con amor y respeto, Sr. Colibrí