La producción global de chips es limitada, y una gran parte de esta producción ahora se está redirigiendo hacia sistemas de inteligencia artificial. Esto se debe a que la IA requiere mucha más potencia de procesamiento que los dispositivos electrónicos ordinarios. Las principales empresas tecnológicas ya están asegurando una parte significativa de los chips disponibles, sabiendo que la capacidad computacional será el recurso más crítico del futuro.
Este desarrollo impactará directamente al sector de la electrónica. Las computadoras, tarjetas gráficas, teléfonos y dispositivos de almacenamiento dependen todos de la misma cadena de suministro de chips. A medida que la capacidad de producción se desplaza hacia la IA, la disponibilidad de chips para otros sectores disminuirá y los costos aumentarán. Esto conducirá a precios más altos para los dispositivos electrónicos y hará que el hardware sea significativamente más valioso.
Hemos entrado en una nueva era donde el recurso más estratégico ya no es la energía, sino la potencia de procesamiento. A medida que la inteligencia artificial continúa acumulando este poder, tanto la industria electrónica como los sistemas digitales sentirán cada vez más los efectos de esta transformación.