El Bitcoin es autónomo porque funciona sin un dueño, sin gobierno y sin banco central. Sus reglas están definidas por código y no cambian porque un país decidiera algo diferente. En ese sentido, es independiente y sigue funcionando de la misma manera, independientemente de quién esté en el poder.
Lo que cambia no es el Bitcoin, son las personas. El precio del Bitcoin existe porque las personas compran y venden. Cuando los gobiernos toman decisiones políticas —como subir intereses, imprimir dinero, crear leyes o hablar sobre regulación— eso afecta el miedo, la confianza y las expectativas de quienes participan en el mercado. Estas emociones hacen que las personas compren más o vendan, y eso es lo que mueve el precio.
Además, el Bitcoin aún se negocia dentro del sistema financiero global. Se compra con monedas tradicionales, como el dólar y el real. Cuando decisiones políticas afectan estas monedas, el impacto termina llegando al Bitcoin, aunque no dependa directamente de ningún gobierno.
En resumen, el Bitcoin es autónomo por dentro, pero su valor se define por fuera. Mientras las personas reaccionen a noticias, política e incertidumbres económicas, el precio va a oscilar. Esto no quita la autonomía del Bitcoin, solo muestra que existe dentro de un mundo donde las decisiones humanas aún influyen en todo.$BTC $
