La División de Finanzas Corporativas de la SEC está proponiendo algo que podría importar: una taxonomía clara para activos criptográficos que define cuándo dejan de ser considerados contratos de inversión. La directora Moloney está liderando el impulso, y lo que es interesante aquí es el cambio en el enfoque.
Durante años, la estrategia de la SEC ha sido la regulación por la aplicación: demandar primero, aclarar después. Esta propuesta sugiere un camino diferente: crear categorías, establecer criterios y hacer saber a los proyectos dónde se encuentran antes de lanzarse. La implicación práctica es enorme. En este momento, la mayoría de los proyectos criptográficos existen en un limbo legal.
No saben si su token será clasificado como un valor hasta que la SEC decida ir tras ellos. Una taxonomía proporcionaría teóricamente una hoja de ruta: si cumples con las condiciones X, Y, Z, ya no eres un contrato de inversión. Eso permitiría a los constructores legítimos operar sin constante exposición legal.
Si esto realmente sucede es otra pregunta completamente diferente, pero el hecho de que incluso se esté proponiendo desde dentro de la SEC sugiere que la agencia podría estar replanteándose el enfoque de tierra arrasada.
