Dato curioso: Alrededor de 5 mil millones de DOGE se acuñan cada año, y a medida que la oferta crece, la tasa de inflación sigue disminuyendo con el tiempo.

Este flujo constante fomenta el movimiento en lugar de acumular — porque el dinero está destinado a circular, impulsar transacciones y alimentar comunidades.

La belleza de DOGE radica en su simplicidad:

más DOGE, más gasto, más actividad.

Después de todo, la moneda está diseñada para moverse entre manos y mercados —

no para estar guardada como cartas raras de Pokémon.