El embudo de incorporación de Vanar es básicamente: no empieces con una billetera, empieza con un inicio de sesión normal.
Un usuario inicia sesión con un correo electrónico como cualquier aplicación Web2, y la capa en la cadena se crea silenciosamente en segundo plano para que no haya un choque de frase semilla en el primer día. La primera acción está diseñada para sentirse instantánea: toca para reclamar/desbloquear/mintear, sin convertirlo en una lección sobre tarifas de gas o un momento de "¿por qué falló esto?".
Luego, el gancho llega rápido: el usuario recibe un activo real y propio vinculado a los caminos que Vanar apunta (experiencias de estilo gaming/entretenimiento/metaverso). A partir de ahí, VANRY se convierte en el motor oculto que impulsa la actividad y la utilidad, mientras que el usuario solo experimenta el simple bucle: iniciar sesión → hacer algo → poseer algo.
Y cuando estén listos para el control total más tarde, la compatibilidad con EVM de Vanar significa que pueden pasar a la custodia propia estándar sin reiniciar su identidad o inventario.
