Liquidez Termodinámica: AMMs de Prueba de Calor en Fogo
Ayer estaba de pie cerca de un puesto de té en la carretera. El vendedor tenía dos estufas. Una encendida, una apagada. La misma tetera, el mismo agua, pero solo la que estaba caliente importaba.
Nadie pagó por el “potencial” de la estufa fría. El valor existía solo donde la energía realmente estaba ardiendo.
Me di cuenta de lo absurdo que se siente la mayor parte de la liquidez.
Miles de millones permanecen inactivos en piscinas como estufas desenchufadas. El capital está “ahí”, pero no vivo. Recompensamos depósitos, no termodinámica. Es como pagarle a alguien por tener una cocina en lugar de cocinar.
Quizás los mercados están mal valorados porque tratamos la liquidez como almacenamiento, no como combustión.
Sigo pensando en esta idea de temperatura financiera, no en la volatilidad de precios, sino en la energía medible gastada asegurando y dirigiendo valor.
Un sistema donde la liquidez no es un inventario pasivo, sino algo que debe demostrar continuamente que está “caliente” para existir.
Ahí es donde la idea de Liquidez Termodinámica de Fogo se siente menos como una marca y más como una filosofía de infraestructura.
Una AMM de Prueba de Calor implica liquidez que gana solo cuando la energía computacional o económica está activamente verificable, no solo estacionada. El token se convierte en combustible, no en un recibo.
