Resumen:
El grupo J5 advierte que el volumen diario en los escritorios OTC ($1.44 billones) supera con creces el de los intercambios tradicionales.
Los procesadores de pagos criptográficos han visto un aumento del 1,000% en los informes de actividad sospechosa desde 2020.
Los reguladores internacionales buscan endurecer la supervisión para evitar que los bienes de lujo se utilicen para el lavado de dinero.
Los Jefes Conjuntos de Cumplimiento Fiscal Global (J5) han sonado la alarma sobre el vínculo entre los escritorios de criptomonedas OTC y el crimen financiero. Su último informe revela que estas plataformas de comercio directo mueven volúmenes masivos de capital fuera del radar de las autoridades.
Específicamente, se estima que el volumen diario manejado por estos escritorios supera los $1.44 billones, una cifra que supera a muchas bolsas de valores tradicionales. En consecuencia, el J5 afirma que la falta de monitoreo en tiempo real convierte estas herramientas en el vehículo ideal para la evasión fiscal.
Además, la alianza—que comprende Australia, Canadá, los Países Bajos, EE. UU. y el Reino Unido—reveló una cifra sorprendente. Se han reportado al menos $236 mil millones en actividades sospechosas vinculadas a estas plataformas privadas.

El Riesgo de los Procesadores de Pagos y Bienes de Lujo
El informe también destaca que los procesadores de pagos de criptoactivos han visto un aumento del 1,000% en alertas de transacciones ilícitas. Esto se debe en gran parte a la facilidad de adquirir bienes de lujo, como vehículos Rolls-Royce o Ferrari, utilizando activos digitales.
Aunque los escritorios de criptomonedas OTC y el crimen financiero a menudo están asociados debido a su anonimato, algunas empresas de la industria defienden su cumplimiento. Ejecutivos de plataformas como OKX afirman que aplican estrictos protocolos KYC y vigilancia en la cadena para actuar rápidamente y congelar fondos sospechosos.
En resumen, jurisdicciones como Hong Kong ya están implementando regímenes regulatorios más estrictos para sacar a estas empresas de las “zonas grises”. El objetivo es asegurar que el ecosistema cripto deje de ser una capa adicional para el lavado de capital en las finanzas tradicionales.
