La prisa es porque la preparación es insuficiente.
La impaciencia es porque la experiencia es insuficiente.
La ligereza es porque la forja es escasa.
La confusión es porque la claridad de pensamiento es insuficiente.
La presión es porque las expectativas son demasiado altas.
La codicia es porque los deseos son demasiado grandes.
El cansancio emocional es porque hay demasiadas ideas.
El esfuerzo es porque el método es incorrecto.
El orgullo es porque la visión es corta.
La pereza es porque el objetivo no es claro.
La irritabilidad es porque uno es incapaz.
El miedo es porque las exigencias son excesivas.
El odio es porque la tolerancia es insuficiente.
El sufrimiento es porque no se entiende la satisfacción.
La preocupación es porque se persigue obstinadamente.