Anoche se publicaron los datos de empleo no agrícola de enero en Estados Unidos, con 130,000 nuevos empleos, muy por encima de la expectativa de 75,000. A primera vista, la economía estadounidense parece haber dado un giro en este inicio de 2026, desafiando a los que esperan recortes en las tasas. Pero la fría advertencia de Mark Zandi, economista jefe de Moody's, llegó en el momento justo: no se dejen engañar, la buena racha no durará.
Al examinar este informe, hay tres historias de terror que los inversores deben tener en cuenta:
1. El crecimiento depende completamente de "revisiones": Si se consideran las revisiones a la baja de los datos históricos, desde abril del año pasado, el mercado laboral estadounidense en realidad ha estado estancado, sin crecimiento sustancial.
2. No se puede sostener con una sola vara: Casi todo el crecimiento proviene de la industria de la salud. Si se excluye el sector médico, otras industrias están perdiendo puestos de trabajo en gran medida. Cuando una economía depende solo de médicos y enfermeras, no está lejos de la recesión.
3. La ola de despidos se cierne: Gigantes como Amazon y Meta continúan despidiendo empleados, y los despidos en toda la industria han alcanzado niveles máximos desde 2009. Zandi advierte: hay que prestar atención al número de solicitudes iniciales de desempleo; si supera las 250,000, el colapso podría ser instantáneo.
Hablemos de nuevo sobre el impacto en el mercado:
Wall Street ya se ha rendido. Grandes bancos como CIBC y Citigroup han retrasado sus expectativas de recortes en las tasas, los sueños de recortes en marzo se han hecho añicos, y el punto de juego ahora se ha desplazado a junio e incluso julio. Esto significa que el entorno de altas tasas continuará por más tiempo, y si la frágil economía real puede soportarlo es una gran incógnita.
Los datos del CPI de este viernes serán la clave que decidirá el destino. Si la inflación no se enfría como se esperaba, el riesgo de una doble caída en acciones y bonos no debe subestimarse.