Muchas personas que recién ingresan al mundo de las criptomonedas se sienten atraídas por una narrativa:

“Esta cadena es rápida y barata, supera a Ethereum.”

Pero la realidad a menudo es que, después de un inicio bullicioso, las tarifas lentamente se vuelven más caras, el ecosistema no avanza y al final solo quedan los novatos atrapados en los precios altos.

En realidad, Plasma nos advirtió desde hace tiempo sobre una cosa: las tarifas bajas no se logran con promesas de rendimiento, sino con un diseño estructural.

La idea central de Plasma es muy simple: la cadena principal se encarga de la seguridad y la confirmación final, mientras que la gran mayoría de las transacciones cotidianas se manejan fuera de la cadena. Las transacciones no se congestionan en una sola cadena, por lo que las tarifas naturalmente disminuyen. Este fue el valor más apreciado de Plasma en su momento.

Muchos proyectos les gusta hablar de "cuánto TPS hay", pero muy pocos te dicen: mientras todas las transacciones se concentren en una sola cadena, lo barato no es sostenible. Una vez que hay más usuarios y la cadena está ocupada, el aumento de las tarifas es casi inevitable.

Plasma, aunque fue reemplazado por soluciones más maduras, dejó un criterio de juicio muy importante:

👉Un sistema que puede mantener tarifas bajas a largo plazo debe ser escalonado, y no soportar todo en un solo punto.

Para los principiantes que recién comienzan, no necesitas entender la tecnología, solo recuerda un principio de no retroceso:

Si un proyecto solo te dice "ahora es muy barato", pero no puede explicar por qué seguirá siendo barato en el futuro, entonces debes estar alerta.

Entender Plasma no es para usar Plasma, sino para aprender a distinguir: qué tarifas bajas están diseñadas y cuáles son solo subsidios de la fase de atracción de nuevos usuarios.

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