Todos siguen midiendo la IA por TPS — transacciones por segundo — como si contara toda la historia. No lo hace. TPS recompensa la velocidad, sí, pero la velocidad por sí sola ignora lo que hace útil a la IA: memoria, razonamiento, contexto y la capacidad de actuar inteligentemente a lo largo del tiempo.
Los sistemas listos para IA piensan de manera diferente. Almacenan memoria semántica, reteniendo interacciones pasadas. Mantienen contexto persistente, por lo que cada nueva entrada no se trata como aislada. Eso permite el razonamiento, dejando que el sistema conecte puntos y anticipa resultados. Con memoria y razonamiento en su lugar, la automatización se vuelve significativa: los flujos de trabajo pueden avanzar de extremo a extremo sin constante guía humana. Y la liquidación — la capacidad del sistema para finalizar decisiones de manera confiable — asegura que los resultados no solo sean rápidos, sino correctos y coherentes.
TPS puede medir qué tan rápido un sistema procesa solicitudes, pero no te dice nada sobre si la IA puede recordar, inferir o actuar. La arquitectura de Vanar incorpora memoria, contexto, razonamiento, automatización y liquidación desde el principio. El resultado es una IA que es rápida y reflexiva, no solo rápida.
Centrarse solo en la velocidad es como medir a un pensador por qué tan rápido pasa las páginas. La IA necesita una métrica más profunda — una que valore la comprensión sobre el mero movimiento. @Vanarchain $VANRY #vanar
