Primera vez que uno se enriquece no se puede mantener:

El dinero llega demasiado rápido y fuerte, generalmente basado en la suerte, la oportunidad o una ocasión única. La gente tiende a perder el rumbo, la mentalidad se inflama, gasta de manera extravagante, muestra riqueza, invierte sin pensar, se apalanca, es “sanguijuelas” de amigos y familiares, toma decisiones impulsivas, y si no tiene bases sólidas, con el tiempo se queda sin nada.

La segunda vez que uno se enriquece se considera una verdadera riqueza:

Después de haber perdido en la primera vez, haber caído en grandes fracasos y haber padecido suficientes sufrimientos, comienza a despertar. Aprende la autodisciplina, a controlar riesgos, a postergar la gratificación, a alejarse de relaciones sociales inútiles y personas dañinas. Se acumula de manera sistemática, se lleva a cabo un negocio sólido, y se mantiene en un perfil bajo, incluso si la capacidad es promedio, la segunda vez es más estable, porque quienes han “temido a la pobreza” saben cómo no volver a ser pobres.

En una frase: una vida rica una vez es suficiente, pero debe ser una riqueza con raíces: la primera vez que se enriquece es como montar un cohete, es fácil que explote; la segunda vez que se mantiene la riqueza es como plantar un árbol, lento pero con raíces profundas.

La gente común que quiere ser rica a largo plazo, prefiere ir despacio y con seguridad, en lugar de arriesgarse a “enriquecerse de la noche a la mañana y luego volver a la pobreza en una noche.”