Las tensiones están aumentando en Washington a medida que los legisladores de ambos partidos políticos preparan una contraofensiva legislativa que podría descarrilar los planes de Donald Trump para un nuevo acuerdo comercial con China, incluso antes de que comiencen las negociaciones.

Según Reuters, se presentarán tres nuevos proyectos de ley esta semana dirigidos a las violaciones de derechos humanos de China, aumentando la presión militar sobre Taiwán y la represión transnacional de activistas en el extranjero. Estas iniciativas desafían directamente el enfoque de la administración Trump en preservar una frágil tregua comercial.

Mientras Trump se prepara para las conversaciones, el Congreso se prepara para un ataque legislativo.

La cumbre comercial entre EE. UU. y China está programada para el 12 de agosto en Estocolmo, donde se espera que la delegación de Trump busque una mayor cooperación económica. Pero los legisladores—el demócrata Jeff Merkley y los republicanos John Cornyn, John Curtis y Dan Sullivan—tienen una agenda diferente y se están moviendo rápidamente.

🔹 El primer proyecto de ley, presentado por Merkley y co-patrocinado por Cornyn, prohibiría la entrada a cualquier funcionario chino actual o anterior que se encuentre involucrado en la repatriación forzada de musulmanes uigures, un tema que Pekín continúa negando.

🔹 El segundo proyecto de ley, respaldado por Curtis, busca fortalecer las relaciones de EE. UU. con naciones de América Latina y el Caribe que apoyan a Taiwán, oponiéndose directamente a los esfuerzos de China por aislar diplomáticamente la isla autogobernada.

🔹 El tercer proyecto de ley, propuesto por Sullivan, tiene como objetivo combatir la intimidación extranjera de disidentes y periodistas en el extranjero. Aunque no menciona a China por nombre, los legisladores dejaron claro quién es el objetivo principal.

Disidencia republicana contra la visión comercial de Trump.

Notablemente, la resistencia a la estrategia de Trump no proviene solo de los demócratas. Los republicanos Cornyn y Curtis, a pesar de ser miembros del partido de Trump, han criticado abiertamente su enfoque. Argumentan que los valores estadounidenses—libertad y derechos humanos—nunca deben ser comprometidos por ganancias económicas.

“Nuestra brújula moral no debería cambiar dependiendo de quién esté en la Casa Blanca”, dijo Merkley.

¿Intercambiando seguridad por negocios?

La posición de Trump también está bajo fuego tras la reciente aprobación que permite a Nvidia reanudar las ventas de sus chips de IA H20 a China, solo días después de que el CEO se reuniera con Trump. El movimiento revirtió una prohibición de exportación de abril destinada a evitar que China adquiriera tecnología de IA estadounidense de vanguardia para uso militar o de vigilancia.

“Trump quiere mantener lazos amistosos con Xi Jinping, pero está jugando con fuego”, advirtió Bonnie Glaser del German Marshall Fund. Ella cree que los objetivos económicos están siendo priorizados sobre las amenazas estratégicas a largo plazo.

En resumen: Una batalla sobre los valores en el corazón de la política de EE. UU.

Trump insiste en que la seguridad nacional no ha sido sacrificada por el comercio. Pero sus oponentes—incluidos los miembros de su propio partido—temen que el costo de un acuerdo con China pueda ser demasiado alto. La próxima reunión en Estocolmo puede no señalar unidad, sino más bien el próximo campo de batalla en la continua lucha política de América.


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