Según Cointelegraph, el paisaje demográfico de Pakistán lo posiciona como un motor significativo para la adopción de Bitcoin (BTC), lo que potencialmente permite que la nación supere a países más desarrollados en esta arena. Bilal Bin Saqib, ministro de criptomonedas y blockchain de Pakistán, destacó un cambio de política global hacia la regulación de criptomonedas, que Pakistán adoptó en noviembre de 2024. El país cuenta con 40 millones de monederos de criptomonedas y ocupa un lugar entre los cinco primeros a nivel mundial en adopción de criptomonedas, una tendencia atribuida en gran parte a su población joven. Con una edad media de 20.6 años, los 250 millones de ciudadanos de Pakistán incluyen un sustancial 70% menores de 30 años, lo que lo convierte en una de las poblaciones más jóvenes del mundo. Esta ventaja demográfica posiciona a Pakistán como un posible líder en la adopción de nuevas tecnologías, siendo países más pequeños y ágiles como Pakistán más propensos a adoptar Bitcoin antes que economías más grandes y establecidas.
En un movimiento para fortalecer su desarrollo de Bitcoin, Pakistán ha entrado en una asociación colaborativa con El Salvador. Las dos naciones firmaron una carta de intención en julio para intercambiar conocimientos y educación sobre Bitcoin, infraestructura de activos digitales y desarrollo energético para la minería de criptomonedas. Esta cooperación tiene como objetivo aprovechar la tecnología y los instrumentos financieros para el crecimiento nacional, particularmente para las economías emergentes bajo el programa del Fondo Monetario Internacional (FMI). El Consejo Nacional de Cripto de Pakistán, junto con otros organismos regulatorios, está buscando activamente opiniones para establecer un marco regulatorio integral para los activos digitales. Esto incluye la licencia de intercambios de criptomonedas, el desarrollo de una reserva estratégica de Bitcoin, el lanzamiento de una stablecoin y la utilización de energía excedente para la minería de Bitcoin.
Pakistán enfrenta un desafío único con su excedente de electricidad, que incurre en cargos por capacidad. El país tiene hasta 10,000 megavatios (MW) de energía excedente, que se considera un pasivo debido a los costos asociados. Para abordar esto, Pakistán está asignando 2,000 MW para la minería de Bitcoin y centros de datos de IA.