
Elizabeth Gilbert estuvo en la cima del mundo con su libro Comer, Rezar, Amar.
Pero también desde esa cima, ella cayó en picado.
Se espera que la próxima novela sea digna.
Pero Gilbert no puede escribir ni una palabra.
No porque se le haya acabado el talento.
Sino porque la antigua llama de la pasión se ha apagado.
Gilbert no intenta recuperar su pasión por escribir.
En su lugar, sigue lo único que aún tiene algo de energía:
una pequeña planta de albahaca en el jardín.
Ella comenzó a jardinear.
Sentirse curioso.
Sentirse vivo de nuevo.
Y de esa energía nueva, ella sigue escribiendo —
una novela completamente diferente.
La pasión es el resultado, no el punto de partida.
A menudo escuchamos el consejo:
“Descubre tu pasión y persíguela.”
Suena bien.
Pero está mal en el orden.
No encuentras la pasión desde el principio.
La creas,
después de haber caminado lo suficiente, lo suficiente tiempo.
La pasión no aparece al principio,
sino cuando comienzas a hacerlo mejor.
Cuando las cosas que haces comienzan a tener significado.
Esta serie de artículos que estás leyendo tampoco apareció de tu pasión inicial.
Es la recompensa de quedarte lo suficiente tiempo,
incluso cuando no sabes a dónde vas.
No te quedes sentado esperando que la pasión aparezca.
Esperarás para siempre.
La energía es la brújula más confiable.
No necesitas un título ostentoso.
No necesitas la respuesta final.
Solo pregúntate:
“¿Qué me hace sentir con energía?”
La energía es la señal más clara desde tu interior.
No miente.
No le importa la imagen que proyectas.
Solo le importa:
Tu corazón late más rápido.
Tus ojos brillan.
Puedes hacer eso sin necesitar... una taza de café.
La pasión a veces te engaña.
Pero la energía no.
Si cada vez que haces algo,
te sientes agotado —
puede que hayas tomado el camino equivocado.
La energía es una brújula vibrante.
No te da un mapa completo.
Pero siempre indica si estás yendo en la dirección correcta o no.
Perseguir la energía es un estilo de vida consciente.
Elegir según la energía no es fácil.
Mucho menos superficial.
Por el contrario —
exige que renuncies a las definiciones de éxito desde afuera.
Para comenzar a vivir conscientemente desde adentro.
No necesitas responder la “gran pregunta” sobre la vida en este momento.
Solo necesitas preguntar:
¿Esto me ilumina?
¿Estoy forzándome?
¿Qué estoy tratando de probar?
Perseguir la energía es subirse al volante de la vida.
No es el volante social predeterminado para ti.
No necesitas saber exactamente quién eres.
Solo necesitas seguir aquello que te hace sentir que estás vivo.
No trates de encontrar la pasión.
No es un tesoro escondido.
Es la recompensa de ser leal a ti mismo.
Sigue las pistas de la energía.
Puede que te lleve a una pequeña planta de albahaca.
O a una pregunta sin respuesta.
Allí, no has encontrado nada claro.
No importa.
Al menos, estás vivo.
Realmente.