La noticia sobre la «liquidación» del líder supremo de Irán, Ali Jameneí, dio instantáneamente a los mercados la ilusión de que la guerra es una serie donde hay que eliminar al antagonista principal, y los créditos irán automáticamente.
Las cotizaciones se dispararon, la cripto curó sus heridas, los inversores suspiraron: «Uff, bueno, ya hemos disparado».
Bueno, así que: es demasiado pronto para alegrarse — y ahora explicaré por qué.
1. Irán no es un «régimen de un viejo»
Todo el sistema no dependía de la vida de un hombre de 86 años. La estructura de poder de Irán es un mecanismo teocrático en red, donde un líder es solo la punta de la estructura.
¿Quién manda?
El líder supremo es elegido por el Consejo de expertos de 88 ayatolás.
Y, sorpresa: El presidente de este consejo tiene al menos, y a menudo más, poder real que el propio Líder.
Y lo más divertido —
en el «banco de suplentes» hay tales candidatos, no uno, no dos, sino cientos.
Siempre están preparando un reemplazo — no necesitan inventar nada en modo de emergencia.
Por lo tanto, pensar que la eliminación de un líder desmantela el régimen — es ingenuidad del estilo «¿y si simplemente apagamos el servidor y terminamos la guerra?».
2. Efecto real: no debilitamiento, sino consolidación
Y aquí los mercados, como siempre, se equivocaron en sus conclusiones rápidas.
Golpes similares desde el exterior:
● refuerzan la unidad de las élites,
● radicalizan a una parte de la sociedad,
● crean la necesidad de una «respuesta dura» (porque de lo contrario, el nuevo poder parece débil).
Y esto es precisamente lo que los mercados no están tomando en cuenta.
Los riesgos potenciales ahora incluyen:
● pasos resonantes en respuesta,
● intentos de golpear los intereses de EE. UU.,
● activación de los aliados,
● purgas políticas internas,
● acciones de poder demostrativas para «restaurar la dignidad».
Los mercados vieron «noticia positiva», pero la realidad se volvió más peligrosa.
3. El estrecho de Ormuz nuevamente en el centro de atención
Aparecieron imágenes del segundo petrolero en llamas en el estrecho de Ormuz — el «cuello de botella» de petróleo más famoso del planeta.
Históricamente nunca se ha cerrado oficialmente, pero incluso la amenaza causaba picos en el petróleo y correcciones en los mercados.
Ahora imagina qué pasará si Irán logra un bloqueo temporal real:
● el petróleo se dispara,
● el combustible se encarece,
● la logística se convierte en oro,
● los costos empresariales están aumentando,
● los ánimos de la población están cayendo,
● la inflación se acelera,
● la economía se está desacelerando.
Y esto ya es un clásico — estanflación.
El peor escenario para los mercados.
4. Las posibilidades de un resultado positivo son más altas de lo que parece — pero no ahora
No hay que hacer como que las guerras pueden terminar con «buenas noticias».
Pero para los mercados existen escenarios positivos:
• finalización rápida de la operación,
• resolución pacífica,
• hábito de conflicto (el mercado se adapta),
• estabilización de la región tras un cambio de poder (si es que llega a suceder).
Pero:
hay uno — y el principal — cisne negro: el cierre exitoso de Ormuz.
Esto es exactamente lo que temen todos los que entienden algo del mercado energético.
5. Y el toque final
Estados Unidos comprende perfectamente que una escalada excesiva golpeará su propio mercado de valores.
Y, tan pronto como el riesgo se vuelva realmente peligroso para la economía estadounidense —
— simplemente presionarán el botón de pausa.
No por amor a la paz.
Y por amor al índice S&P 500.
Y es precisamente esto lo que hace la situación aún más interesante:
la geopolítica juega, pero los mercados financieros son el juez de la liga superior.
Y así, aún no estamos en el final de esta serie.